¿Estás pagando una deuda con otra deuda? Señales de que necesitas revisar tu situación

Quizá empezó con una tarjeta de crédito.

Después necesitaste pedir un préstamo para hacer frente a algunos gastos.

Más adelante llegó otro crédito para poder pagar las cuotas anteriores.

Y ahora, cada mes, haces cuentas para conseguir llegar a todo.

Pero cuando llega el siguiente mes, vuelves a estar prácticamente en el mismo punto.

Si necesitas pedir una deuda nueva para poder pagar una deuda anterior, es momento de parar y revisar tu situación financiera.

No significa necesariamente que no tengas solución. Pero sí puede ser una señal de que tus deudas han empezado a superar tu capacidad real de pago.

En estos casos, la Ley de Segunda Oportunidad puede ser una vía que convenga estudiar.

¿Qué significa pagar una deuda con otra deuda?

Pedir un préstamo para afrontar un gasto puntual no tiene por qué ser un problema.

La dificultad aparece cuando el endeudamiento se convierte en un círculo del que cada vez resulta más difícil salir.

Por ejemplo:

  • Utilizas una tarjeta para pagar determinados gastos.
  • Llega el recibo y no puedes pagarlo completo.
  • Solicitas un préstamo para cubrir la tarjeta.
  • El nuevo préstamo genera otra cuota mensual.
  • Para afrontar todas las cuotas, vuelves a utilizar la tarjeta.
  • Los intereses y las obligaciones mensuales siguen aumentando.

Y llega un momento en el que una parte importante de tus ingresos se destina únicamente a pagar deudas.

Si te encuentras en esta situación, quizá no necesites otra financiación.

Quizá necesites analizar el problema desde el principio y conocer qué alternativas legales existen.

¿Cómo saber si tus deudas se están convirtiendo en un problema?

No existe una cifra concreta de deuda a partir de la cual una persona pueda afirmar que tiene un problema de insolvencia.

La situación depende de los ingresos, gastos, patrimonio, obligaciones y circunstancias de cada persona.

Sin embargo, existen algunas señales que deberían hacerte parar y revisar tu situación.

1. Necesitas una tarjeta para llegar a final de mes

Si tus ingresos habituales ya no son suficientes para cubrir tus gastos y recurres de forma habitual a una tarjeta de crédito, puede ser una señal de que tus finanzas están empezando a desequilibrarse.

2. Pides un préstamo para pagar otro

Esta es una de las señales más claras.

Si el objetivo de un nuevo préstamo no es afrontar una necesidad concreta, sino simplemente pagar las cuotas de otros préstamos, la deuda puede empezar a crecer sin que estés solucionando el problema de fondo.

3. Tienes demasiadas cuotas mensuales

Préstamo personal.

Tarjeta.

Financiación del coche.

Crédito revolving.

Microcrédito.

Otro préstamo.

Aunque cada cuota por separado pueda parecer asumible, el problema aparece cuando todas juntas consumen una parte demasiado elevada de tus ingresos.

4. Solo puedes pagar el mínimo de las tarjetas

Cuando una persona paga únicamente el mínimo de una tarjeta y continúa utilizando crédito para cubrir sus gastos, la deuda puede mantenerse durante mucho tiempo y generar un coste financiero elevado.

Si además existen otras deudas, la situación puede complicarse todavía más.

5. Has empezado a retrasarte en los pagos

Otra señal importante aparece cuando ya no consigues pagar todas las cuotas en la fecha prevista.

Primero puede ser un retraso puntual.

Después aparecen varios recibos pendientes.

Y finalmente comienzan las llamadas y reclamaciones de los acreedores.

No es necesario esperar a que la situación llegue al límite para buscar asesoramiento.

¿Qué ocurre si sigo pidiendo préstamos para pagar mis deudas?

El problema de utilizar deuda nueva para pagar deuda antigua es que normalmente no desaparece la obligación inicial.

Simplemente se sustituye por otra.

Y, en algunos casos, la nueva financiación puede añadir intereses, comisiones y nuevas cuotas.

Imaginemos una persona que tiene 20.000 euros repartidos entre diferentes préstamos y tarjetas.

Solicita un nuevo préstamo de 10.000 euros para cancelar parte de las deudas.

Puede sentir inicialmente cierto alivio porque disminuye el número de acreedores.

Pero si sus ingresos siguen siendo insuficientes para afrontar la nueva cuota y sus gastos habituales, el problema continuará.

Y puede volver a necesitar financiación.

Por eso, cuando existe una situación de endeudamiento persistente, conviene analizar si realmente existe capacidad de pago o si es necesario buscar una solución diferente.

¿Qué es la Ley de Segunda Oportunidad?

La conocida como Ley de Segunda Oportunidad permite a determinadas personas físicas solicitar la exoneración del pasivo insatisfecho cuando cumplen los requisitos establecidos por la legislación concursal.

El artículo 486 del Texto Refundido de la Ley Concursal establece que el deudor persona natural, sea o no empresario, puede solicitar la exoneración en los términos previstos legalmente, siempre que reúna los requisitos correspondientes.

Actualmente existen dos grandes vías:

  • Exoneración mediante un plan de pagos sin previa liquidación de la masa activa.
  • Exoneración con liquidación de la masa activa, en los supuestos previstos por la ley.

Esto es importante porque la Ley de Segunda Oportunidad no consiste simplemente en “borrar todas las deudas”.

Es un procedimiento legal con requisitos, límites y diferentes alternativas.

¿Tengo que esperar a no poder pagar absolutamente nada?

No necesariamente.

Una persona puede encontrarse en una situación de endeudamiento que haga necesario estudiar sus opciones antes de llegar a una situación todavía más grave.

La clave es analizar si existe una verdadera capacidad para hacer frente a las obligaciones.

Por ejemplo, puede ocurrir que una persona tenga ingresos todos los meses, pero que entre hipoteca, préstamos, tarjetas y otros gastos sus obligaciones financieras sean superiores a lo que puede asumir razonablemente.

En estos casos, seguir contratando financiación no siempre es la solución.

Lo recomendable es estudiar la situación completa y conocer las alternativas disponibles.

¿Quién puede acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad?

La legislación permite solicitar la exoneración al deudor persona natural, sea o no empresario, siempre que cumpla las condiciones establecidas legalmente y no se encuentre en alguna de las situaciones que impiden obtenerla.

Por tanto, puede ser una posibilidad tanto para determinadas personas asalariadas como para autónomos y empresarios individuales.

Pero no basta con tener muchas deudas.

Hay que analizar cada situación de forma individual.

Entre otras cuestiones, será necesario estudiar:

  • El origen de las deudas.
  • La situación de insolvencia.
  • Los ingresos.
  • Los bienes y derechos.
  • Las obligaciones existentes.
  • Los antecedentes relevantes.
  • El tipo de acreedores.
  • La posibilidad de acceder a una exoneración y su alcance.

¿Se pueden cancelar todas las deudas?

No.

Este es uno de los puntos que más conviene aclarar.

La exoneración puede alcanzar a las deudas que cumplan los requisitos legales, pero la propia normativa establece determinadas excepciones y créditos con un tratamiento específico.

Por ejemplo, existen categorías que quedan fuera de la exoneración, como determinadas deudas por alimentos, determinadas responsabilidades civiles y otros supuestos previstos legalmente.

Además, determinadas deudas de carácter público tienen límites y reglas específicas.

Por eso, antes de iniciar un procedimiento es importante identificar exactamente qué deudas tiene la persona y cuál puede ser el tratamiento de cada una.

¿Qué pasa con las tarjetas de crédito y los préstamos personales?

Las deudas derivadas de préstamos personales, créditos y tarjetas pueden formar parte del pasivo susceptible de exoneración cuando se cumplen los requisitos establecidos legalmente.

Por eso, una persona que tiene:

  • varias tarjetas,
  • préstamos personales,
  • créditos al consumo,
  • determinadas líneas de crédito,

no debería asumir automáticamente que tendrá que pagarlo todo durante años sin ninguna alternativa.

Lo primero es estudiar su situación.

¿Y si tengo una hipoteca?

Tener una hipoteca requiere un análisis específico.

Una deuda hipotecaria está respaldada por una garantía real sobre un inmueble y tiene un tratamiento diferente al de un préstamo personal o una tarjeta.

Por eso, si una persona tiene:

hipoteca + préstamos personales + tarjetas + otras deudas

hay que estudiar cada una de esas obligaciones y también el patrimonio del deudor.

Especialmente cuando la vivienda hipotecada es la vivienda habitual, es importante valorar desde el principio qué alternativas contempla la legislación.

La Ley Concursal contempla la posibilidad de una exoneración mediante plan de pagos sin previa liquidación, pero la conservación de la vivienda no puede garantizarse de forma general: depende de las circunstancias concretas y de la viabilidad del plan correspondiente.

¿Y si tengo una vivienda a mi nombre?

Tampoco tener una vivienda significa automáticamente que no puedas acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad.

Esta cuestión merece un análisis específico porque el patrimonio del deudor forma parte de la valoración del procedimiento.

Habrá que estudiar:

  • Si es vivienda habitual.
  • Su valor.
  • Si está hipotecada.
  • El importe pendiente de la hipoteca.
  • Los ingresos del propietario.
  • El resto de sus bienes.
  • El importe y naturaleza de sus deudas.
  • La modalidad de exoneración que puede resultar aplicable.

Por eso, no descartes la Ley de Segunda Oportunidad simplemente porque tengas una casa.

Primero hay que estudiar el caso.

Un ejemplo muy habitual

Imaginemos a Carlos.

Tiene unos ingresos mensuales de 2.200 euros.

Todos los meses debe afrontar:

  • 750 € de hipoteca.
  • 300 € de préstamo personal.
  • 200 € de otro crédito.
  • 150 € de tarjeta.
  • 100 € de otra financiación.

A esto hay que sumar alimentación, suministros, transporte, seguros y el resto de gastos cotidianos.

Carlos empieza a utilizar una tarjeta para pagar algunos gastos.

Después solicita otro préstamo para cancelar parte de las tarjetas.

Durante unos meses consigue mantener los pagos.

Pero cada vez tiene menos margen.

No es que Carlos no quiera pagar. Es que su estructura de deuda puede haber dejado de ser sostenible.

En una situación así, seguir solicitando financiación puede no resolver el problema.

Lo razonable sería analizar su situación económica y patrimonial y estudiar si puede existir una solución dentro del marco de la Ley de Segunda Oportunidad.

¿Qué pasa si todavía estoy pagando mis deudas?

Esta es una duda importante.

Muchas personas piensan:

“Como todavía estoy pagando, no puedo acogerme.”

Pero el análisis no debería reducirse a si actualmente pagas o no.

Hay que estudiar si puedes afrontar de manera sostenible tus obligaciones y cuál es tu situación económica global.

Una persona puede estar pagando puntualmente sus cuotas y, sin embargo, encontrarse en una situación financiera cada vez más difícil.

Por eso es importante actuar antes de que la situación empeore.

El error de esperar hasta que todo se descontrole

Uno de los errores más frecuentes es intentar solucionar el problema por todos los medios antes de pedir asesoramiento.

Primero se utiliza la tarjeta.

Después se pide un préstamo.

Luego se refinancia.

Más tarde se solicita otro crédito.

Y cuando finalmente ya no se puede pagar, la deuda es mucho mayor que al principio.

Buscar asesoramiento no significa que hayas fracasado.

Significa que necesitas conocer qué opciones existen antes de continuar tomando decisiones financieras que pueden empeorar tu situación.

¿Qué información necesita un abogado para estudiar tu caso?

Para valorar si la Ley de Segunda Oportunidad puede ser una opción, será necesario conocer tu situación completa.

Entre otras cuestiones:

Tus ingresos

Salario, pensión, ingresos como autónomo, prestaciones u otras fuentes de ingresos.

Tus gastos

Vivienda, alimentación, suministros, transporte, personas a cargo y otros gastos necesarios.

Tus deudas

Préstamos, tarjetas, créditos, Hacienda, Seguridad Social y cualquier otra obligación pendiente.

Tu patrimonio

Viviendas, vehículos, cuentas bancarias, inversiones y otros bienes.

Tu situación familiar y personal

Determinadas circunstancias pueden ser relevantes para valorar las opciones disponibles.

Con esta información se puede realizar un análisis mucho más realista.

¿Qué hacer si estás pagando una deuda con otra?

Si te has visto reflejado en este artículo, lo primero es dejar de normalizar la situación.

Que todos los meses consigas pagar las cuotas no significa necesariamente que tu situación financiera sea sostenible.

Y pedir otro préstamo para pagar el anterior puede darte un alivio temporal, pero no necesariamente solucionar el problema.

Antes de seguir acumulando deuda, merece la pena estudiar si existe otra vía.

No necesitas otra deuda. Necesitas conocer tus opciones.

La Ley de Segunda Oportunidad puede ofrecer una vía de solución a determinadas personas que se encuentran en una situación de insolvencia, pero cada caso debe analizarse individualmente.

En nuestro despacho de abogados en Madrid, especializados en Ley de Segunda Oportunidad, podemos estudiar tu situación económica y patrimonial, analizar tus deudas y explicarte qué alternativas existen.

Si cada mes haces números para conseguir pagar una deuda con otra, quizá sea el momento de dejar de aplazar el problema y empezar a buscar una solución.

📩 Consúltanos y estudiamos tu caso.

Porque a veces el primer paso para salir de una deuda no es pedir otro préstamo.

Es conocer que existen otras opciones.